Audición música

Ganadores del II Premio de Poesía "Josefina Romo Arregui" de Villanueva del Pardillo

Ya conocemos los ganadores del II Premio de Poesía "Josefina Romo Arregui".

El jurado designado para fallar los premios, reunido en la mañana del jueves 12 de marzo, compuesto por Margarita Bru Romo, sobrina de Josefina Romo Arregui, Montserrat Iglesias Gómez, Lucías Montero Martín y Diego Vadillo López, ha decidido otorgar los premios que a continuación se relacionan:

  • Primer premio, dotado con 800 €, a Francisco Herrera Guillén, por su trabajo "Nocturno del bosque". Obra número 6. Seudónimo: El soldado ciego. 
  • Segundo premio, dotado con 500 €, a Txomin Requeta Jerez, por su trabajo "Fiebre". Obra número 32. Seudónimo: Carlos Diwe.
  • "Premio Poeta local”, dotado con 300 €, a Marcos Ávila Iniesta, por su trabajo "Condena bajo la vela". Obra número 12. Seudónimo Rankine. 

En esta edición, han resultado ganadores tres vecinos de Villanueva del Pardillo. Enhorabuena a todos!!

La entrega de premios se llevará a cabo el próximo jueves 26 de marzo, en un acto que comenzará en el cementerio del municipio, a las 17.30 horas, para visitar la tumba de Josefina Romo Arregui y hacer lectura de unos poemas y que continuará en la Biblioteca Municipal Luis Parra, a las 18.00 horas. 

El II Premio de Poesía “Josefina Romo Arregui” se ha convocado como muestra de reconocimiento a esta insigne poeta española que desde hace poco tiempo se ha descubierto que descansa en el cementerio de Villanueva del Pardillo; poeta de la generación del 27, doctora en literatura, investigadora y profesora universitaria.

El hallazgo ha sido fruto de las investigaciones encabezadas por la Asociación Memorare de Villanueva del Pardillo, con el apoyo de la Concejalía de Cultura, que ha compilado su obra, su biografía y la estructura familiar.

Desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento y la Asociación Memorare, felicitamos a los ganadores y agradecemos la gran participación de concursantes, así como del jurado, que han hecho posible esta segunda edición del Premio de Poesía "Josefina Romo Arregui", en la que ha habido mayor acogida que la edición anterior, y animamos a todos a concursar en la próxima edición.

Nocturno del bosque". Obra número 6. Seudónimo: El soldado ciego

I

Busca la tenue luz el hueco entre los árboles

y golpea la tierra para morir en ella.

Lentamente, la noche oscurece en intenso azul cobalto

y su belleza confunde mis sentidos.

Veo sombras, pequeñas luces

piedras que sangran y musgo vivo.

Una bola de fuego cae a plomo en mi estómago.

Caigo inconsciente al suelo.

II

Ingrávido

sobrevuelo por encima de la espesura del bosque.

El fulgor de la noche suaviza las sombras de los árboles

soldados que esperan que comience la guerra.

Cientos de años esperando a que llegue el momento

en que sus ramas, atraviesen los cuerpos de los enemigos

en que sus frutos ya maduros, caigan y exploten

en que sus hojas, se conviertan en afilados cuchillos

en que sus raíces, levanten la tierra donde enterrar a los muertos.

Amanece en el bosque y el olor a sangre me despierta.

III

El paisaje ha cambiado.

La luz del sol acaricia la escena

iluminándola con un manto de terciopelo amarillo.

Los soldados yacen en el suelo malheridos.

Fragmentos de hojas, ramas y frutos alfombran el suelo.

Mis ojos orbitan cada átomo de sufrimiento.

Soy el único espectador de la tragedia.

Soy el único cómplice en la batalla.

Soy el único que lo podía haber evitado

si no hubiera tenido los ojos vendados.

 

 "Fiebre". Obra número 32. Seudónimo: Carlos Diwe

Aquí en la enfermedad habrá letras esperando,

nos ha avisado el mirlo con su piedra, con su historia

y con el azogue que pone a los pueblos entre la mentira y la tos.

Aquí en las sílabas que cavan hoyos donde todo es rojo,

roja es la gente que se ovilla, rojo el perro bajo el mar de abril.

Todo tan dialéctico y hermoso menos la muerte,

aquí la muerte son frases con amnesia,

idioma rapaz de los bloques anodinos, idioma de puños

y fábulas programadas para olvidar.

Como la lluvia que cae aquí, pero suena en otro cuerpo

hay palabras por decir entre las venas del madroño,

hay sangre y cables y raíces

de algo que desde el pasado se conjuga.

Un nudo. Dos. Asamblea de las aves derrotadas,

preguntas incómodas como de niño que cuenta los huesos

de su estirpe, como lo lejos nocturno cerca ya.

Aquí en los muros de un lenguaje sin boca

la felicidad es un ángel que tarda en parir. Oh escarcha,

oh esquinas. Es tanto el cristal que en los andenes se despide.

 

No pararán hasta que los cadáveres se queden sin mundo:

nos ha avisado el mirlo

                                    con su piedra.

 

"Condena bajo la vela". Obra número 12. Seudónimo Rankine

Incandescente vela alumbraba la tímida noche;

aquella mirada, fría como ninguna, no partía del lugar,

tomando sus manos ásperas encogidas por el sudor,

me prometió nunca volver a amar.

 

El reloj no dudó ni un instante en frenar,

y todo lo que antes importaba, ya no lo hacía.

Me quedé pálido al escuchar una voz,

que en tono ambiguo susurraba:

 

“Sufrimiento por pecado no puede ser olvidado,

igual que el frío deseo de perdurar para siempre.

¿Qué afán de los hombres de ser inmortales?

¿Qué afán de los hombres de jurar en vano?”

 

No siempre lo correcto es lo adecuado,

quedarme allí, por ende, no era opción;

mi cuerpo, ofuscado en escapar, yacía quieto;

mientras mi alma sucumbía a la sinrazón.

 

Bajo el filo de aquel silencio de plomo,

la penumbra se hizo dueña de la estancia.

¿Era ella un espectro, o era yo el reflejo

de una vida perdida en la lujuria?

 

El eco de sus palabras, frías como el hielo,

rompió de golpe mi poca cordura.

No existe el perdón para quien busca el cielo

mientras se hunde en su propia amargura.

 

Se apagó la vela, se enfrió el ambiente,

y en la oscuridad me quedé encerrado.

Solo queda el peso de aquel juramento:

un hombre eterno, al pasado amarrado.

Footer

ENLACES DE INTERÉS

CONTACTO

TÉRMINOS LEGALES